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El Hijo del Mago
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¿Qué puede motivar a escribir
sus Memorias a los 36 años? Habría
que haber vivido mucho en muy poco tiempo,
o viajado por horizontes desconocidos
o – como también sucede –
ser hijo de un famoso y contar la vida
de su progenitor. También se podría
estar movido por el presentimiento que
la vida se acaba.
En Cannes, la noche del 22 de mayo de
1949, Klaus MANN, hijo de Thomas MANN
y escritor él mismo, acabó
con sus días en una habitación
de la pensión “Pavillon de
Madrid”.
Vivir le era irrespirable, estaba cansado
de luchar, desesperado, pero lúcido;
había decidido que más vale
una muerte a tiempo que una mala vida.
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Klaus Mann |
Los días anteriores a su muerte, dueño
de sí y de su tiempo, se había
alojado en una pequeña pensión
familiar en Cannes: había terminado un
artículo sobre Cocteau, escrito algunas
cartas, leído varios libros y hasta había
asistido a un concierto de Chopin en compañía
de amigos.Aquél 22 de mayo, en la oscuridad
de la noche tibia de la Costa Azul, hizo el
amor con un gigoló de un bar de alterne
y, ya solo, tomó un frasco de barbitúricos,
encarnando exactamente el suicidio literario
de Tilly, una de las protagonistas de su novela
“El Volcán”.
Sebastian Koch (Klaus Mann para
el telefilm "Die Mann" de Heinrich
Broeler) |
Klaus MANN era el autor
de “Cambio de rumbo”, que
apareció en New York en 1942 bajo
el título “The Turning Point”,
una autobiografía que es el recorrido
de una vida como quien comienza desde
los primeros vagidos un viaje iniciático.
Klaus MANN había nacido en Munich
el 18 de noviembre de 1906 en una casa
burguesa de la Franz-Josef-Strasse, en
el barrio literario de Schwabing, lo cual
marca doblemente cuando además
se es hijo de Thomas MANN y de la exquisita
Katia PRINGSHEIM, hija ella misma de una
familia de judíos que se movía
en el ambiente intelectual, artístico
y universitario de la capital del Reino
de Baviera.
Klaus fue toda su vida el “hijo
de Thomas MANN” o, mejor, “el
hijo del Mago” - como era llamado
en familia en gran escritor – pero
no sólo como vástago de
un literato que sería laureado
con el Premio Nobel de literatura en 1929,
sino también del paterfamilias
de un clan de la gran burguesía
alemana.
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Thomas MANN era un hombre sediento de honorabilidad
y modelo irreprochable desde todo punto de vista:
literario, profesional o político que
lamentaba íntimamente una única
“mancha” en el currículum
que lo inscribía en una honorable familia
de Leipzig: su madre, Julia da Silva Bruhns
era de origen brasileño...
“Cualquier acto (de la familia), aun el
más cotidiano, se transformaba en ceremonia”(1)
bajo la égida de Thomas MANN, todos se
hacían lenguas afirmando que de Casa
MANN emanaba una “grandeur royal”
gracias a su elegante impronta. Sin embargo
pocos sospechaban hasta qué punto el
famoso escritor vivía embrujado por los
temas que desarrollaba en sus novelas: suicidio,
homosexualidad, asesinato, incesto...
Su hijo Klaus fue “un tiro que se escapó
por la culata”; cierto, era su hijo preferido,
objeto de un amor morboso, casi incestuoso,
pero con mantuvo siempre relaciones conflictivas.
Klaus, en cambio, estuvo desde siempre unido
a su hermana Erika por lazos afectivos que se
reforzaron tanto las dotes personales como por
las opciones intelectuales y de vida de los
dos hermanos: ambos eran homosexuales, guapos,
brillantes, desdichados y apuntados decididamente
a la izquierda política. En 1926, tras
haber roto con su novia Pamela WEDEKIND, hija
del famoso dramaturgo Franz WEDEKIND, Klaus
MANN publica su primera novela “La Danza
piadosa”. La novela provoca escándalo
en un Berlín donde al parecer ya nada
escandalizaba, porque con ella el autor se declaraba
abiertamente homosexual. Ese mismo año
Erika MANN, que se había enrolado en
la compañía de teatro de Max REINHARD
en el “Deutsches Theater”, contrae
matrimonio con el actor Gustaf GRÜNDGENS
que servirá de modelo a Klaus para el
protagonista de una de sus mejores novelas,
“Mephisto”. En 1927 Klaus y Erika
parten para un viaje que, via los Estados Unidos,
los llevará a Japón, Corea y Siberia.
Fruto de ello: un texto magnífico escrito
al alimón: “Alrededor. La aventura
de un viaje alrededor del mundo”.
Escritor por derecho propio, Klaus MANN frecuenta
en París los círculos literarios
y algunos “monstruos sagrados” que
marcarán su obra: Gide, Jean Cocteau
y el poeta René Crevel. Con Erika cultivó
la amistad de la escritora suiza Annemarie SCHWARZENBACH,
lesbiana como Erika, una mujer bellísima
(Thomas MANN la llamaba “El ángel
devastado”) cuyos trajes masculinos escandalizaban
a la alta sociedad de Zürich de donde provenía
su familia.
Como es de esperarse, el género de vida
de Klaus lo enfrenta abiertamente con su padre
y con la sociedad alemana bien pensante, pero
pronto la Historia se encargará de dar
una carga política a su literatura dándole
un giro total.
Opuesto desde un principio al partido nacionalsocialista,
horrorizado de ver que Adolf HITLER toma el
poder en enero de 1933, decide finalmente de
exilarse y abandona Alemania el 13 de marzo
de ese mismo año. Un vagabundeo doloroso
lo lleva los Países Bajos, Francia, Suiza...
en Ámsterdam funda la revista de oposición
“Die Sammlung” (ed. Querido). Acusado
de actividades contra la Nación alemana,
El gobierno de Hitler le retira la nacionalidad
en 1935, pero gracias a la intervención
del presidente Edvard Benès él
y toda su familia obtienen la nacionalidad checoeslovaca.
Ese mismo año Klaus participa al célebre
Congreso Internacional para la defensa de la
cultura, en París. Todos los MANN, con
mayor o menor entusiasmo, siguen su ejemplo
pasándose a la oposición.
En Suiza Erika funda el famoso grupo de teatro
“El Molinillo de pimienta” que satiriza
a Hitler y a su gobierno por toda Europa; ella
y Klaus frecuentan y apoyan la emigración
de intelectuales alemanes desparramada por medio
mundo; esta experiencia servirá a Klaus
MANN de trampolín para la redacción
de una de sus mejores obras, “El Volcán”,
en la que desarrolla una visión utópica
de un humanismo socialista donde todos tienen
lugar y una palabra que decir, incluso los toxicómanos,
los homosexuales, los anarquistas.
Con Erika no vacilan en dar un salto peligroso
participando en 1938 en la Guerra Civil española
como corresponsales al lado de los republicanos.
Ese mismo año decide emigrar a los Estados
Unidos donde funda una nueva revista literaria,
“Decisión”. Klaus comienza
a escribir directamente en inglés. Estamos
en 1942, es la época de “Cambio
de rumbo”. En una prosa influenciada por
el humanismo francés y el humanismo “tout
court”, Klaus MANN hace un recorrido de
temas como la guerra, la transformación
del arte, la espiritualidad europea y la fuerza
americana, la intolerancia, el suicidio, la
política, y nos muestra el rostro de
personajes tan dispares como André Gide,
Greta Garbo o Alma Mahler, pero sobre todo pinta
su propia visión del mundo.
Lo que sucedió después lo sabemos
por sus “Diarios” (hoy publicados
en alemán y en francés), así
como por algunos textos de su padre y su hermana
Erika.
Tras la guerra, Klaus MANN regresó
a Europa pero el cataclismo había provocado
un cambio total en los espíritus. Como
Victor KLEMPERER, Klaus se mostraba asqueado
por la corrupción que había sufrido
la lengua alemana debido a las manipulaciones
del lenguaje hechas por el partido nazi. Todo
su mundo se había derrumbado. Uno de
sus mejores amigos, el poeta francés
René CREVEL (“el de la hermosa
mirada de adolescente” que decía
André BRETON), se había suicidado
en 1935 pegando un cartel en su chaqueta que
decía “dégoûté”
(asqueado). Otro de sus amigos más íntimos,
Stefan ZWEIG, había acabado con sus días
en Brasil en el 42.
Klaus MANN enviaba inútilmente sus
manuscritos a las casas de edición alemanas,
sus críticas a los nuevos magnates habían
provocado que sus libros sean puestos al index
comercial. Su situación económica
era muy difícil.
El 1ro de enero de 1949 había escrito
en su Diario íntimo “No quiero
sobrevivir a este año”...
Está enterrado en Cannes. Sólo
su hermano Michael lo acompañó
hasta su última morada tocando el violín.
El Mago pretendió disfrazar el suicidio
de su hijo escribiendo a Hermann HESSE “El
acto se produjo cuando él mismo no lo
esperaba, con somníferos que había
comprado en una farmacia en New York”.
La verdad es que Klaus MANN, como lo había
hecho Crevel, hubiera podido coser en su chaqueta
una cartel que dijera “Cansado de vivir”.
Autor poco conocido en los países de
habla hispana, Klaus MANN es célebre
en Alemania (donde inclusive se ha pretendido,
sin suceso, elevarlo al grado de ícono
de la cultura gay) y ha sido “redescubierto”
en Francia y los países francófonos
donde se han reeditado casi toda su obra.
(1) PITOL Sergio, « El Mago de Viena
», ed. Pre-Textos, 2005, p. 54
Fernando LAMAS
MANN, Klaus, “Cambio
de rumbo”, Alba Editorial, 659
páginas.
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