image
image  

Literatura

Creación Literaria - Revista Literaria - Conceptos
Libros - Links

 
image
 

image


image

“Pasiones romanas”, de Maria de la Pau Janer

Cuando yo era más jovencito y pertenecía a los boy-scouts (hace algunos años que por salud, especialmente la mental, los tuve que abandonar), realizábamos en las animadas e inocentes veladas nocturnas en torno a una hoguera (no confundir con aquelarres) en los campamentos de verano, un sencillo juego (¿o tal vez era un juego absolutamente ridículo?) que consistía en continuar la frase con que el Jefe iniciaba una historia, añadiendo cada uno de los patrulleros (“Jabato Alegre”, “Puma Diestro”, “Lobo Dulce”, “Bisonte Grácil”...) matices rocambolescos que dificultaran la continuidad al siguiente compañero y que finalmente diera como resultado una narración inverosímil de la que nos reíamos con alegres chilliditos (¿o era quizá de manera estúpida?).

Esta es la sensación que he tenido al leer el extenso libro de Janer (extenso es un término relativo a la sensación vivida durante su lectura). Pónganse en situación y realicen a varias voces (o en soledad pero cambiando aleatoriamente el timbre de voz) el juego de los boy-scouts con el sintético e incompleto resumen que de la novela ofrezco:

- Ignacio está en un aeropuerto.
- Recuerda a Dana, a la que abandonó, y se va a Roma a buscarla.
- Dana es mallorquina.
- Dana conoció a Ignacio, que es mallorquín, en Mallorca.
- Pero Ignacio está casado.
- Pero se van a vivir juntos y hacen el amor.
- Pero Ignacio vuelve con su mujer que es una arpía de primera y mallorquina también.
- Dana llora y se va a Roma.
- Allí conoce a Matilde que es mallorquina.
- Matilde sufre mucho porque se le han muerto tres maridos.
- Dana conoce en Roma a Marcos que es mallorquín y sufre mucho.
- Porque se le murió su chica que es de Llubí (Mallorca).
- Su chica llevaba zapatos de cristal y hacían el amor.
- Pero sólo se murió un poquito.
- Marcos conoce a Antonia que es de Mallorca y hace el amor.
.../...

(Añadan muchos más llantos, algunos encuentros picantones desgraciadamente nada explícitos, muertes, abandonos y cuatro o cinco personajes más).
? Y al final casi todos, menos Dana y, claro está, los que han muerto, vuelven a Mallorca. Lloran mucho, comen verduras de colores, carnes especiadas y se consuelan unos a otros.

Habrán comprendido dada su sagacidad (y porque lo dejé anotado más arriba) que he simplificado la trama del libro. Pero me atrevería a decir que no excesivamente.

Janer tiene un uso del castellano correcto. Maneja bien la narración aunque hay capítulos que se espesan con lugares tópicos más de lo deseable. Acude a los saltos de tiempo como recurso literario sin especial creatividad, pero bien trazados. Deja abiertos los capítulos entremezclando tramas para mantener la tensión. Como en los culebrones venezolanos o españoles que pueblan la magnífica programación de nuestras televisiones.

Creo sinceramente que no es un libro para recibir un premio de 600.000 euros... por el respeto que me producen tantos ceros tras un dígito. Pero también creo que no es su culpa... suya de ella... de Maria de la Pau... y por tanto que disfrute de ellos. Le recomiendo que los invierta en una casa, mejor en Mallorca que en Roma: en España es una forma de “pelotazo económico” más al alza cada día.

Probablemente el premio Planeta ya no busca, si es que alguna vez lo hizo, alta calidad literaria, sino puro y duro comercio de letras “juntadas”. No hay proporción entre el valor del dinero recibido, que les puedo asegurar que no gano yo todos los días en mi trabajo, y el valor literario (hay premios mucho más modestos que han recaído en libros realmente novedosos y excepcionales).

Y sin embargo es un libro legible (¡ya sé que todos los libros son legibles! me refiero a que tiene una lectura amable). No es mi estilo de lectura, como el avispado lector ha podido captar entre líneas. Pero a buen seguro creo que sería muy del gusto de mi muy querida suegra, ávida conocedora de los enredados perfiles psicológicos de los personajes de los programas de “reality” de televisión, sensible ante las pasiones primarias y radicales de los seriales, sinceramente creída en que la vida misma es una novela escrita de dolores y sufrimientos que quizá se rediman cuando aparezca de manera providencial el Príncipe Azul de cada una. O de cada uno si fuera el caso. Es un libro bien construido con una historia un poco empalagosa para mi paladar lector, pero seguro que coincidente con el gusto literario de mucha gente.

No le ha hecho ningún favor... al libro, el hecho de recibir el Premio Planeta. El revuelo montado por las declaraciones del jurado el escritor Juan Marsé, o del padrino de edición Francisco Umbral cuando pretendidamente debía loar la obra en su presentación pública, echarán atrás a muchos “lecto-consumidores” que ya no se animarán a su compra y posterior lectura.

Yo mismo reconozco que lo compré por obligación, por el compromiso que adopté con La Casa que Grita de contar mi impresión de simple lector al margen de las profundas y sesudas críticas literarias que de manera tan cruda han hecho arder la obra (había motivos para dicho acto pirómano). Y lo he leído porque lo compré, y trato de leer todo lo que compro para que no me regañe mi mujer por despilfarrador. De no mediar ese compromiso habré de admitir que me habría dejado llevar por la opinión de los críticos más críticos que ya desde la concesión del premio nos avisaban y no hubiera comprado el libro.

En su lectura he de reseñar que he pasado momentos al borde de un ataque de nervios, momentos entre tinieblas, momentos en que lo que mandaba era la ley del deseo... de abandonar la lectura; pero también ratos de verdadera pasión por adelantar hojas para conocer el desenlace de la trama que, sin presunción de ningún tipo respecto a mi cociente intelectual y sin que posea yo poderes adivinatorios reconocidos, he de afirmar que siempre coincidía con lo que yo esperaba. Para finalizar la lectura de la obra y dado que me iba yo dando a mí mismo largas en la tarea, me tuve que embarcar (literalmente) en sucesivos trenes a lo largo de toda una mañana para forzado en la soledad del viajero concluir la faena. Las últimas trescientas páginas me costaron cuatrocientos kilómetros de ferrocarril.

Recomiendo su lectura. Contradictoriamente a lo que se puede pensar, la recomiendo sinceramente. Es un libro ideal para llevar a la playa del Arenal en Mallorca, en época estival, con 39 grados a la sombra. Mientras te tuestas al sol entre millones de seres humanos desnudos o semidesnudos y embadurnados de cremas y aceites, aspirantes a convertirse en entrecot pasado a la parrilla, acercarte a su lectura. Si te vence en esas circunstancias el deseo de abandonar la lectura al llegar, por ejemplo, a la página 69 (sin que ello tenga necesariamente connotaciones de ningún tipo), sus dimensiones físicas siempre pueden facilitarte su uso como parasol.

EDICIÓN EN CASTELLANO:

Maria de la Pau Janer, Pasiones romanas, Editorial Planeta, Barcelona, 2005, 448 páginas.

(cubierta del libro de su edición en castellano)

Queremos recordarles que pueden adquirir libros en nuestra librería on-line en castellano, francés, italiano e inglés.


Inscripciones y comunicaciones: info@lacasaquegrita.org

image
image
image
image