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“Una noche en el club”, de Christian Gailly

Si se me permite hacer un desnudo parcial, imprescindible para comprender porqué esta pequeña novela me resultó apasionante, puede que transmita mejor el interés y el valor de este libro.

Uno viaja por la vida con sus propios fantasmas. Una noche de largas caricias sensuales en acordes delicadamente punteados de guitarra acústica como fondo a una flauta travesera en una canción de Jethro Tull (“Thick as a brick”) rota al final por una explosión de placer expresada en el agudo chillido de las guitarras eléctricas y un órgano Hammond sonando a psicodelia de los años 70: escena ésta que transcurre en un amplio loft del East Side de NY.

Si además, en esas edades donde todos hemos querido ser re-creadores y trans-formadores del mundo, uno ha sido bohemio de acuarela pisando garitos nocturnos en Pigalle, habitando oscuros hoteles “de encuentro”, disfrazado con un foulard de lino y chaqueta de pana... el resultado es que este pequeño libro nos cuenta la historia del que nos hubiera gustado ser, y del íntimo anhelo de que nos ocurra.

La historia de un pianista roto por el alcohol que ha rehecho su vida como burgués cuidado y asentado. La historia de un recodo casual de su renovada vida que le hace revivir de nuevo el jazz, el alcohol, los amores de barra de bar… con el sentimiento de que jamás debió abandonar todo aquello. Porque aunque todo aquello le lleva nuevamente al derrumbe, el camino a oscuras y sin trazado claro es la vida que apasiona, y en la vida que ha construido siente que ya estaba sin vida. El placer del mar desnudo después del amor furtivo tras una noche de licor, de sudor, de música. La noche como refugio donde dar suelta al que íntimamente somos. Remordimientos y tragedia. Ese tren que sucesivamente parte sin nosotros porque no queremos volver. La historia contada por Gailly recuerda la letra de esa canción de Manolo García, Insurrección:

“barras de bar,
vertederos de amor,
os enseñé mi trocito peor...
retales de mi vida, fotos a contraluz...”

Este pequeño libro es una construcción perfecta. Una novela construida con la estructura redonda y tradicional enunciada por Pío Baroja. Un libro “de libro”. Capítulos breves, hilados. Presentación-trama-desenlace. Pero además posee un lenguaje fotográfico: se suda el sudor, tiemblan las manos sobre las manos temblorosas del protagonista, se huele el denso humo del tabaco en el bar sumido en un sótano, se masca el sabor a resaca y wisky, se escuchan esos acordes de piano superponiéndose al contrabajo y a las baquetas, se inundan los ojos de ese verde que enmascara la sangre en un hospital.

Cuentan mis amigos más próximos a la literatura francesa y mucho más expertos que yo, que Christian Gailly responde perfectamente al personaje de su novela, un enfant terrible de la noche, solitario y meditabundo. Bohemio antes que escritor. ¿Qué escritor en el fondo no está escribiendo sobre sí mismo y sus fantasmas?.

Premio Inter y mejor novela del año según los lectores de la revista Lire, con 150.000 ejemplares vendidos. Ese fue el tirón que me hizo acercarme a él y enamorarme de su literatura. Cuando acabé el libro sentí que me habían faltado muchas páginas, que la novela era muy breve. Y así seguramente debía ser: es probable que las grandes conmociones sean tan breves y veloces como ese tren que pasa a una hora, y a otra, y a otra, y pasa siempre de largo porque en el fondo no hemos querido cogerlo.

 

Frank Doel

EDICIÓN EN CASTELLANO:

Christian Gailly, Una noche en el club, Editorial Anagrama, Colección Panorama de Narrativas 565, Barcelona, 2004, 147 páginas

Queremos recordarles que pueden adquirir libros en nuestra librería on-line en castellano, francés, italiano e inglés.


Inscripciones y comunicaciones: info@lacasaquegrita.org

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