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Creación Literaria
Aprender
Aprender, sí, del ánimo
abatido,
olvidar también, los trompicones,
después de levar anclas seguir,
surcando laberintos de misterio.
Guarecer desconciertos en el
pecho
al abrigo encendido de una llama,
para que se desbrocen las certezas,
de la maligna hierba florecida.
Ante los titubeos, la extrañeza...
que en las sonrisas vuelen amapolas,
polen rojo en el aire de los besos;
que a los pies, no anquilose
fósil roca
las pisadas, del ser sus aleteos,
del cuerpo, levedad inusitada.
Ana
Gloria Déniz
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