|
Creación Literaria
SUPLANTACIÓN
No sé si fue el destino el que produjo
aquel acontecer,
aquel inesperado, sorpresivo suceso que ahora
narro.
Era, recuerdo, entonces, una tarde de perros
pero yo inasequible a cualquier desaliento
y cumpliendo sin falta las prescripciones médicas
llevé a mis dos pulmones sin piedad,
sin tapujos,
a más allá del límite
que el pecho soportaba.
Cuando empecé a ver borrosas las montañas
del fondo
y las piernas corrían a lugares distintos
por distintos senderos
me agarré como pude a aquel poste bendito
que algún ser solidario me puso en el
camino.
Por un poco de aire lo hubiera dado todo:
mi hacienda, mis poemas, mi mujer, a los niños,
y aquel coche esmaltado que arrancaba suspiros.
Una estatua de pronto se cruzó en mi
camino
sin intención alguna de moverse del
sitio
y con cara burlona me miraba a los ojos
dando a entender que aquello ni era un hombre
ni nada.
En medio del delirio me abracé a su
cintura
suplicándole ayuda a mi cuerpo vencido
ofreciéndole todo si le daba cobijo
a mi ya de otro mundo espíritu desecho.
Ella cogió mis ropas, mis papeles, mis
llaves,
y se fue tan tranquila con destino a mi casa
mientras yo me quedaba plantado en aquel parque
ya incapaz de gritarle la rabia que sentía
e intentando ponerme, sin fortuna, por cierto,
aquel paño de bronce en el pecho desnudo.
Inédito.
JOSÉ
MIGUEL JUNCO EZQUERRA >>
Inscripciones
y comunicaciones:
info@lacasaquegrita.org
|